jueves, 7 de junio de 2018

El comienzo de la homosexualidad






Dios creó al hombre y la mujer, y él estableció que las relaciones sexuales solo deben tener lugar entre esposo y esposa (Génesis 1:27, 28; Levítico 18:22; Proverbios 5:18, 19). Así pues, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo o entre un hombre y una mujer que no sean esposos están prohibidas por Dios (1 Corintios 6:18). Dicha prohibición abarca el sexo oral y anal, así como masturbar a otra persona.
Ahora bien, aunque la Biblia desaprueba los actos homosexuales, también desaprueba la homofobia —es decir, el odio a los homosexuales—, pues nos da este mandato: “Respeten a todos” (1 Pedro 2:17Nueva Traducción Viviente).
La Biblia indica que todos nacemos con la tendencia a ir en contra de los mandamientos de Dios (Romanos 7:21-25). Sin embargo, no dice nada específico sobre la genética de la homosexualidad ni sobre la causa de los deseos homosexuales. Lo que sí dice es que Dios condena los actos homosexuales, es decir, llevar a cabo dichos deseos

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